Muchas personas empiezan a construir su planificación financiera por el último paso: la inversión.

Y aquí viene el típico dicho de construir la casa por el tejado. No es que esté mal, para nada. Pero es un poco como querer aprender a correr sin antes aprender a gatear.

Quizás la pregunta que todos solemos hacernos cuando nos interesan las inversiones es: ¿dónde puedo invertir? ¿Qué será más rentable? O, si ya tenemos un capital, por ejemplo, de 20.000, 50.000 o 100.000 euros: ¿dónde lo invierto? Y aunque es una pregunta totalmente lógica, hay muchísimo contenido en redes que intenta responderla.

Nos hablan de acciones, fondos, ETF y de todo tipo de alternativas. Y, por supuesto, estos serán temas de los que hablaremos más adelante.

Pero lo más importante es que antes de invertir hay que saber para qué es el dinero.

Por poner un ejemplo, 50.000 euros que tenga una persona pueden ser completamente diferentes a los 50.000 euros de otra. Alguien puede querer utilizarlos para dar la entrada de una vivienda dentro de dos años. Otra persona puede tenerlos como colchón familiar o como fondo de emergencia. Y otra puede querer empezar a construir una inversión a largo plazo pensando en su jubilación.

Son objetivos completamente distintos y, por tanto, no deberíamos plantearnos gestionarlos de la misma manera.

Además, hay que tener en cuenta la situación personal.

¿Cuáles son nuestros ingresos?
¿Cuáles son nuestros gastos?
¿Tenemos deudas?
¿Tenemos familia?
¿Cuáles son nuestros objetivos?
¿Y cuáles son nuestras principales preocupaciones actualmente?

Yo creo que lo primero es establecer una base sólida. Y esa base sólida pasa por tener mucho más claro dónde estamos y qué necesitamos.

Por ejemplo, saber que tenemos una determinada protección personal o familiar acorde con nuestra situación. Al final del día, si no tenemos algunas cosas importantes cubiertas y surge un imprevisto, posiblemente tengamos que echar mano de nuestras inversiones.

Y, lamentablemente, muchas veces los imprevistos no llegan cuando los mercados están en su mejor momento.

Es ahí cuando podemos acabar vendiendo una inversión en un mal momento y quedarnos con un mal sabor de boca de algo que, en realidad, no tenía por qué haber sido un problema de la inversión.

Por eso, la próxima vez que tengas por ahí un dinero parado, o si actualmente estás pensando en invertir, más allá de preguntarte dónde o en qué invertir, prueba a hacerte primero otra pregunta:

¿Para qué invierto?

Haz un balance y mira si esa casa que estás construyendo tiene unos cimientos realmente sólidos. Porque el mundo de las inversiones es muy bonito y tiene muchísimas posibilidades, pero hay que saber entrar en él.

Y para eso, como decía al principio, primero hay que aprender a gatear antes de saber correr.

Al final, cuando un niño empieza a gatear, sus padres no están pensando todavía en si va a correr más rápido o más despacio. Primero se preocupan de que no haya algo en el suelo que pueda meterse en la boca, de que no se golpee con las esquinas o de que tenga espacio suficiente para desplazarse.

Y para eso ponemos protecciones y preparamos el entorno. Con nuestras finanzas debería pasar algo parecido.

Primero construimos los cimientos. Después ya habrá tiempo para correr.

Nos leemos la semana que viene.

¿Quieres revisar tu situación financiera?

Actualmente soy asesor en el departamento de planificación financiera de MAPFRE.

Si estás en España y quieres revisar tu situación de forma personalizada y gratis, puedes agendar una cita conmigo aquí: https://calendly.com/geralcapitalgroup/asesoramiento

Si tienes alguna duda o quieres disponibilidad en otro horario: [email protected]