Cuando tenemos 20 años, pensar en la jubilación suele parecernos algo muy lejano. Tenemos otras preocupaciones y muchos otros objetivos en los que preferimos gastar nuestro dinero antes que pensar en algo que ocurrirá dentro de 40 años.
Pero el tiempo pasa. Llegan los 40, los 50, quizás una familia, una hipoteca y otras responsabilidades. Y es entonces cuando empezamos a preguntarnos qué pasará cuando dejemos de trabajar.
¿Tendremos suficiente dinero para mantener nuestro nivel de vida? ¿Podremos disfrutar de esa etapa como nos gustaría? ¿Dependeremos exclusivamente de la pensión pública?
Son preguntas importantes y, aunque no siempre tengamos las respuestas, creo que merece la pena empezar a planteárnoslas cuanto antes.
¿Podemos confiar en la pensión pública?
En España tenemos un sistema público de pensiones que desempeña un papel fundamental y que, para muchas personas, será su principal fuente de ingresos durante la jubilación.
Sin embargo, creo que sería un error dar por hecho que las condiciones que conocemos hoy serán exactamente las mismas dentro de 20 o 30 años.
El envejecimiento de la población y el aumento de la esperanza de vida plantean retos importantes para la financiación del sistema. Esto no significa que debamos dar por hecho que no habrá pensiones en el futuro, sino entender que las reglas pueden cambiar y que nuestra situación dependerá, entre otras cosas, de los años cotizados, las bases de cotización y la normativa vigente cuando nos jubilemos.
Además, existe una pensión pública máxima. En 2026, está fijada en 3.359,60 euros brutos al mes, en 14 pagas, para la pensión máxima inicial. No todo el mundo tendrá derecho a cobrar esa cantidad y, además, hablamos de una cifra bruta, antes de impuestos.
Esto es especialmente relevante para quienes tienen ingresos elevados, ya que puede existir una diferencia importante entre lo que ganan mientras trabajan y lo que recibirán cuando se jubilen.
Por eso, más que intentar adivinar cómo será el sistema dentro de unas décadas, creo que lo razonable es empezar a pensar qué podemos hacer nosotros para prepararnos.
¿Qué jubilación te gustaría tener?
Antes de hablar de planes de pensiones, fondos de inversión o cualquier otro instrumento financiero, hay una pregunta que considero mucho más importante: ¿cómo te gustaría vivir cuando te jubiles?
No es lo mismo querer viajar, mantener determinadas actividades y ayudar económicamente a nuestros hijos que priorizar la tranquilidad, tener cubiertos nuestros gastos y disponer de tiempo para nosotros.
También debemos pensar en cuestiones como la salud, los posibles cuidados que podamos necesitar y cuánto tiempo tendremos que financiar esa etapa de nuestra vida.
Una vez que tenemos una idea de cómo queremos vivir, podemos estimar cuánto dinero necesitaremos y compararlo con los ingresos que esperamos recibir. Así podremos identificar si existe una diferencia entre ambas cantidades y qué podemos hacer para reducirla.
¿Qué podemos hacer desde hoy?
Existen diferentes alternativas para prepararnos: ahorrar de forma periódica, invertir con un horizonte temporal adecuado o valorar instrumentos específicos para la jubilación, entre otras posibilidades.
No hay una única solución válida para todo el mundo. Dependerá de nuestra edad, nuestros ingresos, nuestros gastos, el patrimonio que tengamos y nuestros objetivos.
También es importante tener en cuenta la fiscalidad. Por ejemplo, las prestaciones de los planes de pensiones tributan, con carácter general, como rendimientos del trabajo. Por eso, no basta con fijarnos en cuánto dinero hemos acumulado: también debemos pensar en cómo lo utilizaremos cuando llegue el momento.
Y aquí hay algo fundamental: cuanto antes empecemos a planificar, más tiempo tendremos para tomar decisiones y construir nuestro ahorro de manera progresiva.
Eso no significa que, si tenemos 50 años, sea demasiado tarde. Significa que debemos conocer nuestra situación y actuar de acuerdo con el tiempo y los recursos que tenemos por delante.
No dejes tu jubilación para el último momento
A veces pensamos en la jubilación como algo que ya resolveremos cuando se acerque la fecha. Pero, cuando llega ese momento, las opciones para cambiar nuestra situación pueden ser más limitadas.
No necesitas tener hoy todas las respuestas ni saber exactamente cuánto dinero tendrás dentro de 20 años. Pero sí puedes empezar por entender qué jubilación te gustaría tener, qué ingresos podrías recibir y qué decisiones puedes tomar desde ahora para acercarte a ese objetivo.
Al final, se trata de algo que venimos comentando en esta newsletter: poner en orden nuestras finanzas para tomar mejores decisiones con nuestro dinero y nuestro futuro.
Y tú, ¿te has parado a pensar cómo te gustaría vivir cuando te jubiles? ¿Estás haciendo algo hoy para prepararte o es una cuestión que todavía tienes pendiente?
Quizás este sea un buen momento para empezar a planteártelo.
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Actualmente soy asesor en el departamento de planificación financiera de MAPFRE.
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